EL TORITO SE DEVORO AL LOBO

El 27 de noviembre de 1993 Chicago generó la sorpresa de la B Nacional al ganarle al puntero invicto, Gimnasia y Esgrima de Jujuy, en Mataderos, con gol de Pino González. Revivilo en Expediente Chicago.
Grecco despeja un centro de la visita. (Foto: Sólo Fütbol).
"Chicago logró la hazaña de ganarle a los jujeños y quebrar la mejor racha de partidos sin perder, desde el comienzo de un Nacional B". La dimensión de la victoria del Torito la otorgó ese dato estadístico en la cobertura de la revista Sólo Fútbol. Gimnasia, dirigido por Francisco Ferraro, había ascendido ese año, era el puntero y llevaba 16 partidos sin conocer la derrota, con nueve triunfos y siete empates. Mientras que Chicago venía en levantada, luego de un arranque pobre, en el que renunció Víctor Pardo y luego Jorge Traverso. Como de costumbre, se recurrió a Rodolfo Motta y el equipo sumó siete de ocho puntos posibles antes de este duelo.

"Al puntero le ganaron con mayor claridad que la reflejada. ¿Se trata de un milagro? (...) La palabra no es milagro sino convicción, esto fue lo que le introdujo Motta a sus dirigidos", describe la crónica perteneciente al encuentro. La reacción del Torito fue tal que a los 37 segundos logró la diferencia a través de Gustavo González. La jugada comenzó con una falta a Pocholo Sánchez en el centro del campo, Villarreal ejecutó el tiro libre, Ramón Méndez controló de pecho y asistió a "Pino", que definió cruzado ante Fabio Moreyra. Durante esa tarde noche que sufrió constantes vaivenes climáticos, el Verdinegro cumplió una sólida actuación de la defensa, integrada por Villarreal, Grecco, Almirón y Marcelo, más la seguridad de Burela en el arco. Y en ofensiva desperdició situaciones (en especial García) que lo privaron de demostrar la real ventaja que hubo en el juego.

Burela ante Trimarchi.
"Perder ante Chicago estaba dentro de las probabilidades. Lo que está fuera de discusión es la incidencia que tuvo el gol de ellos en el trámite del encuentro, todo lo planificado se vino abajo en cuestión de segundos", recordó "Pancho" Ferraro en aquel 27 de noviembre de 1993. Ese equipo de Gimnasia arribó a Mataderos sin su creador de juego, Carlos Rosas, y con la baja del delantero Manuel Guerrero, ambos por lesión. Además, por suspensión no estaban sus motorcitos: Alejandro González y Miguel Angel Ibáñez. Igualmente, el Lobo tuvo una gran alineación, con los hermanos Luis y Mario Lobo, Marcelo "Petete" Trimarchi como alternativa en ataque. Al finalizar la temporada se consagró campeón y ascendió a Primera División. Allí se evidencia el significado real de esa victoria verdinegra y la euforia de las almas que coparon la República de Mataderos.

-Fotos: Revista Sólo Fútbol.
-Fuentes: Sólo Fütbol y Clarín.

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