EXPEDIENTE Nº 0016: HUGO ABDALA


"No conocía la cancha de Chicago, jamás había jugado en la B", confiesa Hugo Salomón Abdala. El zaguero central que consiguió el ascenso a Primera en 1981, tuvo un recorrido de Primera División desde sus comienzos. Independiente lo trajo de Tucumán a los 14 años, en 1967. Luego jugó en Atlanta durante cinco temporadas en la máxima categoría, tuvo su experiencia internacional en México y volvió al país para instalarse en Mataderos, donde quedó en la historia. El “Turco”, otra leyenda verdinegra.

-¿Cómo se produjo su llegada?
-Por intermedio de Roberto Ferreiro y Mario Franceschini. Regresaba de México, había jugado en los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara, y “Pipo” necesitaba un central y me conocía porque me había tenido en las Inferiores y en la Primera de Independiente. Además, fuimos compañeros con Mario en Atlanta y me recomendó.
-¿Qué recuerda del campeonato?
-Era un campeonato muy difícil, de 42 fechas. Equipos importantes como Gimnasia de La Plata, Banfield y Atlanta. Eran muy difíciles. Tuvimos la suerte de arrancar bien el campeonato. Pero me entero del comentario que siempre se hizo ‘que Chicago no quería ascender` y te digo que fueron cosas terribles...
-Cuente, por favor.
-Me acuerdo que llegaba un camión de la carnicería que estaba al lado de mi casa, y le preguntaban a mi señora si este año íbamos a ascender. ¡Y llevábamos seis puntos de ventaja! A partir de ahí, Chicago fue algo grande y lindo. Me dejó la suerte que nació mi hija el mismo día que ascendimos el 7 de noviembre. Es inolvidable. Me dejó un montón de cosas. Fue la primera vez que jugué en la B y ascender con una institución como Chicago fue muy importante.
Un baluarte del equipo campeón de 1981
(Revista Chicagoool).
-¿Qué partidos fueron clave para lograr el campeonato?
-Tres de visitante. En Banfield (2-2 por la 13ª fecha), otro empate (1-1, en la 29ª) en Quilmes, que venía peleando con nosotros, y la victoria (2-1) en Villa Crespo, contra Atlanta (37ª jornada). Esos fueron los partidos claves. Es que teníamos un equipo bárbaro, que hasta el día de hoy nos seguimos viendo. (Hace una pausa y se lamenta) Hay dos personas que ya no están: Hugo Pedraza y Oscar Loyarte. Dos amigos.
-¿Por qué no jugó en Primera?
-Ese no fue un problema mío, sino de la Comisión Directiva y del técnico. Había una opción de pase y no lo compraron Entonces, me fui a jugar tres años a El Porvenir.
-Y luego cumplió su segunda etapa en Mataderos
- Fue muy linda, me retiré en 1985 porque quería hacerlo en Chicago. Tuve la suerte de compartir la zaga con Tití Loyarte, que había retrocedido desde el medio. No clasificamos al Octogonal por el ascenso, pero teníamos buen equipo con Quinto Pagés, el “Tano” Labonia y el técnico era el Gallego Pérez. Durante el año nos surgieron algunos problemas de pago, como todas las épocas. Cuando vivís del fútbol es medio complicado. Yo trabajaba en una fábrica y no tenía problemas, me tiraban un cheque. Pero había pibes que se les complicaban…
-La historia de siempre, digamos
-Sí. Pero hago la excepción en el ’81. De esa dirigencia no puedo decir nada, vivíamos con los premios porque el sueldo no lo tocábamos. Fue impresionante como nos cumplieron. Puedo recordar a gente como Callegari y “Titina” García. Y en la segunda etapa a Víctor Catedral.

DIABLO DE SELECCIÓN y BOHEMIO. Hugo Abdala surgió de la cantera roja en 1972, durante tres temporadas jugó tres partidos en Primera. Vivió en carne propia una época a puro de éxito: dos Libertadores (’73 y ‘74), dos Interamericanas (‘73 y ‘74) y una Intercontinental (’73). “Me trajeron de adolescente. Vivía en la pensión del club, junto a otros 23 pibes. Entre ellos Ricardo Bochini, Rubén Galván, Esteban Pogany, Carlos Gay y Hugo Saggioratto. Todos llegamos a Primera. Por eso digo que mi casa es Independiente y Chicago mi segunda”, describió el "Turco". Jugó tres partidos en el “Diablo” de Avellaneda, delante suyo tenía jugadores excepcionales: “Un zaguero central que fue muy famoso y de los mejores vi en mi vida: Miguel Angel “Zurdo” López”.

-Mientras jugaba en Independiente fue convocado a la Selección Sub 19, ¿cómo vivió ese momento?
-(Cambia el tono de voz) Muy lindo. Jugamos el Sudamericano en Asunción y luego los Juegos Panamericanos de Cali 1971. Ganamos la medalla de oro en forma invicta. Allí compartí plantel con Héctor Scotta, Osvaldo Pontente, “Quique” Vidallé, Andrés Rebbotaro y la “Chiva” Di Meola, entre otros. Y también jugué con la categoría ’51, junto al “Japonés” Pérez nos hicieron jugar con tipos como  “Pato” Fillol, Pagnanini, Paulino, Ponce, Pena y Cano. ¿Sabés lo que fue eso? Los vimos llegar y no lo podíamos creer. Entrenamos y también hicimos una gira con ellos.
-Luego, llegó otra gran etapa en su carrera: Atlanta.
-Llegué muy jovencito desde Independiente, donde había firmado el primer contrato. Pero en 1975 el “Rojo” se interesa por Aldo “Pichón” Rodríguez, entonces fuimos algunos jugadores a préstamo por un año. Me compraron el pase y estuve cinco años.
-¿Cómo recuerda esta etapa?
-Bien, fue un club que me abrió la posibilidad de jugar en Primera. Hasta que tuvimos la desgracia de descender en 1979, de manera insólita por un cuadrangular en el que se salvaba sólo el primero, y Platense tuvo la suerte. Pero me llevé muchos amigos, entre ellos Mario Finarolli.
-¿Conserva contacto con él?
-Sí, nos vemos todos los años y hace unos días charlé telefónicamente con él. Compartí plantel en 1975, él venía de River. Como jugador excelente y como persona sensacional.
-¿Qué piensa sobre su rol de entrenador?
-Me puse contento cuando lo eligieron de nuevo. Anteriormente yo lo había recomendado. Es la segunda vez que está en el club, conoce muy bien a la categoría. Espero que le vaya muy bien, se lo merece.

-Autor: Fabián Rodríguez (fab_rodriguez)
-Agradecimiento especial a Julio Cordara por ayudarnos a concretar esta entrevista.

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