PERFORÓ AL CALAMAR

Chicago no podía con Platense, en Mataderos, hasta que el "Topo" Gómez quebró paridad a través de un penal. Fue el inicio de una campaña histórica, que culminó con el ascenso a Primera.

Oscar Gómez es felicitado por Jesús. Gran dupla ofensiva.

Se paró frente a la pelota. Apenas doce pasos lo separaban de su primer grito en Chicago. Sabía que cargaba con la esperanza del pueblo verdinegro y que era el referente de área ideal por carácter, capacidad goleadora y una mirada estremecedora, que imponía respeto en cualquier cancha. Oscar Armando Gómez, el propietario de la camiseta número 9, era el encargado de rematar el penal frente a Platense, en la primera fecha del campeonato de la B Nacional 2000/01. La tensión iba en aumento, de parte de los 8.000 fanáticos del "Torito" y también por los 2.000 del "Calamar", que no paraban de insultar al “Topo”, quien había llegado a Mataderos luego de una temporada en el club de Vicente López. 

Era una temporada crucial para Chicago. Ya se había salvado del descenso en el torneo anterior en la última fecha, frente a Arsenal (2-2) en la cancha de Lanús, gracias a la apilada histórica de Facundo Argüello. Luego del desahogo de aquel 27 de mayo de 2000, el promedio lo ubicaba último en la Zona Metropolitana. En ese entonces bajaban un nivel siete equipos. Para afrontar este desafío, "Tito” Guerra eligió a Alberto Pascutti, un entrenador identificado con All Boys que venía de armar el plantel de Almagro que luego ascendió a Primera con Mario Husillos. El tiempo demostró que su ciclo no tenía futuro.  Sin embargo, el “Beto” armó un plantel de hombres, comprometidos con la causa. Entre ellos, volvieron cuatro glorias del club: Christian Gómez, Héctor “Pocholo” Sánchez, Mario Marcelo y Ariel Jesús. Además, llegaron refuerzos de jerarquía como Oscar Gómez (Platense), Hernán Manrique (Unión), Alejandro Farías (Almagro), Leonel Martens (Chacarita) y el arquero César Velázquez. 

El sábado 26 de agosto fue el debut. Frangella; Herbella, Marcelo, Kloker; Manrique, Farías, Martens, Barlatay; "Gomito"; Jesús y Oscar Gómez fueron los once elegidos por Pascutti. Mientras que Platense, dirigido por Ricardo Caruso Lombardi, formó con: Campi; Cristian Verón, Alejandro Peralta, Krikorian, Lovos; Hirsig, Maisterra, Formidábile; Martín Leva, Diego Ceballos y Mario Pobersnik. “El planteo táctico de Caruso Lombardi fue un sorprendente 4-3-3. Esto obligó a Pascutti a modificar su esquema inicial. Como Chicago defendía con tres, el técnico ordenó el retroceso de Martens para armar una línea de cuatro en el fondo y dejó a Farías como 5 bien definido. La reubicación le costó más de medio primer tiempo. Su rival se adueñó de la pelota y provocó los primeros murmullos en la hinchada local cada que los pelotazos buscaban la cabeza del grandote Pobersnik”, analizó Vicente Muglia para el diario Olé. En la última parte del PT, el “Torito” emparejó el juego a través de la participación de “Gomito” (¿cuándo no?) y generó la chance más factible de gol con un tiro de Barlatay que pegó en el travesaño…

En la crónica titulada “Chicago ya empezó a desplegar las alas” se explica una variante en la estrategia local que incidió para lograr el triunfo: “El ingreso de Argüello (defensor) por Barlatay (volante por izquierda) pudo haber sonado como defensivo. En la práctica fue todo lo contrario. Facundo fue a ocupar la posición de Kloker (lateral izquierdo) y éste pasó a la mitad de cancha, por el mismo sector. Con esa variante el equipo ganó en equilibrio y Manrique, por la derecha, se despreocupó de ayudar a Farías en la contención. Neutralizado el mediocampo de Platense, se vio lo mejor de Chicago”.  Fueron minutos de dominio, donde Christian Gómez manejó los ataques. La visita estaba acorralada y en un córner del 10 Peralta, central de Platense, despejó el balón con su brazo izquierdo. Miguel Jiménez sancionó el penal.

El tipo de los dedos vendados, la camiseta ajustada y los pantalones por encima de la cintura esperaba la orden del árbitro en la medialuna. Caminaba y miraba el arco. Cuando sonó el silbato sus piernas chuecas no permitieron descifrar el destino del balón. Lo impactó con mucha vehemencia, imposible de atajar para Campi, el arquero de Platense. Fue el inicio de un idilio entre el “Topo” y la gente. Pero la historia con el “Calamar” no terminó allí. Sobre el final, Jiménez adicionó cuatro minutos y como Chicago metió un cambio (entró Marascia por “Gomito”) se agregaron 60 segundos. Sin embargo, el juez demoró en terminarlo y el complemento llegó al minuto 51. En ese momento hubo un córner para el “Marrón” y el pitazo sonó con la pelota en el aire. Mientras los locales festejaban el triunfo, Fernando Rodríguez metió un gol (inválido). ¿Cómo siguió la historia? Protesta colectiva de Platense, con justa razón por el mal proceder del hombre de negro, que terminó en una pelea entre Maisterra y el DT verdinegro (el mismo que en el festejo se besó el escudo en un acto demagogo). Fue un partido en llamas. Bien del Ascenso.

-Fotos: Diario Olé.

Comentarios