NI CON LOS GOLES DE SCOTTA

El Apertura de 1986 se disputó para reorganizar las categorías ante la creación del Nacional B. A diferencia del próximo campeonato no hubo 10 ascensos, sino ¡12 descensos! Uno de ellos le tocó a Chicago, a pesar de contar con Héctor Scotta, el goleador del torneo. 

Arriba: Schneider, Pereyra, Callipo, Pumpido, Quinto Pagés y Díaz.
Abajo: Scotta, Rifourcat, Landaburo, Acuña y Dundo. 

“Nacional B”, fue la denominación que recibió el campeonato creado por AFA hace 28 años para el segundo nivel del fútbol argentino. Fue uno de los pilares de la reforma que encabezó Julio Grondona, junto con la adopción del calendario europeo (la temporada se disputó de agosto a junio del año entrante) en reemplazo de los torneos Nacional y Metropolitano en Primera División. El argumento del nuevo certamen se basó en la inclusión de los clubes populares de las Ligas Regionales de todo el país para dejar atrás el monopolio metropolitano en la principal categoría del Ascenso. Para implementarlo fue necesario cambiar la Primera B, vigente desde 1937. Por eso, durante el primer semestre de 1986 se disputó el torneo Apertura, que otorgó un ascenso a la A, aunque el premio más importante consistió en la permanencia para ocho clubes, ya que se registraron 12 descensos. ¡El 60% de los participantes lo sufrieron!

Este cambio abrupto, carente de predicción, transformó al campeonato en una picadora de carne. Una reestructuración drástica, sostenida por los intereses económicos de la AFA. El torneo se disputó entre el 1º de febrero y el 24 de junio, con dos zonas de 10 equipos. Los cuatro primeros de cada una se aseguraron continuar en el segundo nivel, mientras que el resto bajó una categoría. El grupo A estuvo compuesto por: Almirante Brown, Argentino (Rosario), Atlanta, Chicago, Defensa y Justicia (ascendido de la C), Defensores de Belgrano, Deportivo Italiano, Lanús, Los Andes y Morón. Mientras que en el B jugaron: All Boys, Banfield, Colón, Deportivo Armenio (recientemente ascendido desde la C), El Porvenir, Estudiantes de Caseros, Quilmes, San Miguel, Tigre y Villa Dálmine.  

Chicago apostó por la legendaria capacidad goleadora de Héctor Scotta, quien tenía 35 años en aquel entonces. El “Gringo” llegó a Mataderos desde All Boys, con el objetivo de demostrar que su amistad con el gol continuaba vigente. ¡Y vaya que lo hizo! Fueron 14 tantos en 18 partidos para coronarse como el máximo artillero del torneo. Entre sus actuaciones, se destacaron los hattrick a Defensores de Belgrano (5-0 en Mataderos) y Almirante Brown (4-1 en Casanova); y los dobletes a Argentino de Rosario (3-1 como local) y Atlanta (4-1 en la República). Además, le convirtió a Defensa y Justicia (1-1 en casa), Lanús (2-3 en el Sur), Defensores (2-1 en el Bajo) y Deportivo Morón (2-3 en cancha de Huracán). Sin embargo, su rendimiento no fue acompañado por el nivel colectivo.
  
Héctor Bentrón fue el entrenador designado por Norberto Rivara, presidente del club en aquella época. La base del plantel estaba compuesta por Eduardo Quinto Pagés, Antonio Labonia, Norberto Callipo, Rubén Dundo, Oscar Rifourcat, Carlos Schneider y Gustavo González. A ellos se sumaron Scotta, Carlos “Cañón” Landaburo (centrodelantero de Los Andes), Nelson Pumpido (volante de All Boys) y Humberto Borzillo, atacante de Independiente que fue cedido como parte de pago por el pase de Juan Carlos Erba. Además, regresaron Carlos “Mono” Acuña y Roberto Vega, desde Deportivo Español y Platense, respectivamente. El arranque invicto (un triunfo y cuatro empates) se esfumó con la paliza recibida de parte de Morón (0-4), en Caballito. Ese impacto más la caída ante Los Andes (1-2) provocaron un cambio en el banco de suplentes: renunció Bentrón y asumió Carmelo Faraone. Chicago mostró atisbos de reacción, pero en la segunda rueda volvió a tropezar ante el Gallo (2-3) y el Milrayitas (2-3). A dos fechas del final estaba afuera de competencia. Finalizó octavo en la zona, como producto de cinco victorias, seis empates y siete derrotas. El descenso sumergió al club a la tercera división luego de 46 años.

El Octogonal por el ascenso lo disputaron Los Andes, Deportivo Italiano, Defensa y Justicia, Lanús (zona A); Banfield, Tigre y Armenio (zona B); y Huracán (segundo peor promedio de Primera). Cabe aclarar que Colón permaneció en la categoría, al terminar cuarto en el grupo B, aunque no clasificó a la fase final por el ascenso por diferencia de gol. En cuanto al torneo, fue ganado por el Tano, luego de superar en los penales a Huracán, en una serie que necesitó un tercer encuentro en cancha de Vélez. El conjunto de la colectividad italiana se consagró campeón gracias al penal que Alejandro Lanari le tapó a Marcelo Bottari y accedió por primera vez en la historia a la elite del fútbol argentino. Mientras que en Mataderos, los goles de Scotta no alcanzaron para zafar del descenso…

-Fuentes: Historia y Fútbol y Libro del Centenario.
-Foto: Revista Fútbol de Pablo A. Ramírez.

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