¡ADIOS, RULO!


Rodolfo Motta murió hoy a los 70 años. Un símbolo de la historia de Chicago, donde debutó como jugador profesional el 12 de mayo de 1962, en la victoria 3-0 frente a Excursionistas. Era mediocampista central, su juego se basaba en la dinámica y carácter. Tuvo dos etapas como futbolista del Torito: 1962-1967 y 1976. En total estuvo presente en 98 partidos y convirtió seis goles. También jugó en Excursionistas, Deportivo Italiano, Estudiantes de Caseros, Quilmes y Morón. 

Como entrenador cumplió cuatro ciclos. Arrancó en 1982, durante el torneo Nacional de Primera División, y salvó al club del descenso en la última fecha al vencer 1-0 a Racing en La Bombonera. La segunda etapa fue en la temporada 93/94, donde armó un equipazo que terminó sexto en el Nacional B a través de los goles de "Gonzalito", el juego de "Pocholo" Sánchez y el joven Christian Gómez, más el despliegue del "Cubano" Fernández y la solidez de Marcelo, Fabio Almirón y Burela. Seis años más tarde volvió para gambetear otra vez el descenso, en este caso a la B Metropolitana, al empatar (2-2) con Arsenal, en cancha de Lanús, en la última fecha. Por este logro, el Torito mantuvo la categoría y subió a Primera al torneo siguiente, bajo la tutela de Jorge Traverso y Roberto Vega.

"Un técnico defensivo" y "Un especialista en salvar equipos del descenso", fueron los motes recibidos por el ambiente del fútbol. Rodolfo demostró lo contrario en 2006. Chicago logró el ascenso a Primera gracias a su juego ofensivo, acompañado de la garra característica, para quedar como uno de los mejores equipos de la historia del club. El 3-3 con Belgrano permanecerá en los corazones de todos los hinchas. Fue el tercer ascenso a Primera. Luego, en la máxima categoría desplegó un estilo atractivo, con el que venció a San Lorenzo (2-1 en Mataderos) y a River (2-1 en el Monumental). Su despedida fue ante Arsenal (0-4 como local) por el Clausura 2007. ¡Gracias por todo, Rulo!  

- A continuación compartimos una entrevista publicada en el libro oficial del Centenario del club en 2011, realizada por Fabián Rodríguez

"SIEMPRE ME LLAMARON CON EL EQUIPO EN EL ULTIMO LUGAR"

La rutina diaria de Rodolfo Motta (66 años) incluye todas las tardes una visita al bar “La Piedra”, ubicado en la intersección de las calles Hubac y Corvalán, en Villa Lugano. Más que un sitio para abstraerse, es su recinto desde hace décadas, donde planificó las estrategias para sus equipos y arregló la vinculación con distintos clubes, principalmente a Nueva Chicago. Cuatro ciclos como entrenador, con un ascenso a Primera en 2006, más dos etapas como futbolista (1962-67 y 1976), lo catapultan como uno de los ídolos del Torito.
-¿Cómo se acercó a Chicago?
 -Tenía diez años, vivía en Villa Luro, sobre Pizarro y Miralla, y quería jugar al fútbol. Todos mis amigos iban a Vélez por la cercanía, pero yo elegí a Chicago. Me acuerdo que me cargaban. Todas las mañanas caminaba hasta Larrazábal y Juan Bautista Alberdi y me tomaba la línea 10 para ir a entrenar.
-Tras un breve lapso como jugador en los '60, empezó a entrenar, ¿cómo se originó su llegada en el Nacional 1982?
-Jorge De Paoli, presidente en ese momento, me pidió que dirigiera contra Unión porque Pipo Ferreiro había renunciado. Yo no tenía el curso finalizado, pero ya había experimentado en Estudiantes de Caseros. Me acuerdo que sufrimos mucho pero conseguimos un empate 1-1.
- Después continuó con un triunfo especial…
- (Se sonríe) Sí, le ganamos a Vélez 3-2 en Mataderos, fue la única victoria de Chicago en Primera contra el Fortín. Para ellos jugaban Alonso, Ischia y Pumpido. Así me vengué de mis vecinos que me cargaban de chico, ja.
-¿Qué recuerda de la recta final de ese torneo en el que Chicago se salvó del descenso?
-Fueron todas batallas. Con Argentinos empatamos (0-0) un partido que se suspendió porque se cortó la luz. Ese día la gente de Chicago demostró que es distinta al resto. Me acuerdo que cantaban “sólo le pido a Dios, que Chicago no se vaya de Primera”. A toda esa hinchada después le regalamos dos victorias tremendas: a River (2-0), en cancha de Chacarita, donde ahí nosotros le cortamos la energía eléctrica después de cada gol nuestro. Y en la última fecha vencimos a Racing, en Boca, con gol de Hermosilla Flores. 
–Usted continuó hasta el Metro `83, luego retornó al Torito en 1993, con el equipo en las últimas colocaciones de la B Nacional. Y otra vez lo sacó de la situación y terminó sexto.
-Siempre me llamaron con el equipo en el último lugar. Ese torneo hicimos una campaña tremenda, para ascender. Nos jugaron en contra los arbitrajes. En Córdoba, contra Talleres por el Octogonal, Luis Oliveto no nos cobra un penal sobre “Gonzalito”. Me quedé con dolor, pero con la satisfacción de haberle ganado a los mejores (NdeR: 1-0 a Gimnasia de Jujuy –campeón- y 1-0 a Colón –segundo ascenso-).
-Nuevamente deja el cargo, dirige a Ferro en Primera, acumula experiencia y títulos en Ecuador y retorna en el 2000 a Mataderos. ¿Pensó que esa vez no iban a poder salvarse del descenso?
-Me acuerdo que firmé contrato por dos meses. No cobré un peso de sueldo, ni siquiera un premio. El equipo tenía muchas deficiencias, a tal punto que sólo ganamos un partido de diez jugados. Siempre creí que nos íbamos a quedar en la categoría. Ese partido final con Arsenal fue increíble, por suerte pudimos empatarlo, luego de estar 0-2. Lo que me volvió a doler fue que no me hayan dejado continuar.  
-La revancha vino en el 2006. Aunque el comienzo no fue el deseado porque fue goleado 6-2 por Defensa y Justicia
-No te creas, los seis goles que nos metieron en Florencio Varela nos vinieron bien. Me acuerdo que Pellerano jugaba de carrilero y Nico Sánchez de 5. Ahí me di cuenta que tenía que modificar la estructura, que no nos enviaran más centros. Pasé a Sánchez de central, a Mattiuzzo de volante izquierdo y armé la pareja Wernly-Zarif por la derecha. Y en los últimos partidos coloqué a “Pelle” de 5. Así ganamos el torneo.
-Chicago conquista el Clausura, pierde la final por el primer ascenso con Godoy Cruz y en Córdoba, ante Belgrano, por el segundo pasaje a Primera parecía que se escapaba…
-Perdíamos 3-1 luego del primer tiempo suplementario, con un jugador menos por la expulsión de Vega. Teníamos que hacer un gol para ascender directamente. No quería llegar a los penales. Había sido expulsado, me metí corriendo a la cancha y le dije a Pellerano que jugara de 9 y que Simón vaya de wing izquierdo. Los dos metieron los goles con jugadas en las que ambos participaron. Me salió bien y llegamos a Primera. Lástima que sólo nos quedamos un año, hubo varios errores de la dirigencia (hace una mueca y no quiere seguir hablando).

Comentarios