EXPEDIENTE N° 22: MARIANO MONRROY


Un típico 10 de potrero. Pisadas, gambetas, toques sutiles y lujos al por mayor integraban el menú. Nació en Avellaneda y se formó en las Inferiores de Arsenal de Sarandí. Era un jugador de otra época, donde la técnica se imponía sobre el juego físico. En el Ascenso sacaba ventajas sobre el resto a través de la magia de su pierna derecha. En los metros decisivos era indescifrable. Podía enganchar hacia la derecha o hacia la izquierda. O también tirar un caño con gran facilidad. Y además, le encantaba asistir a los delanteros. Fue un jugador exquisito que no alcanzó la consideración mediática, pero qué importa. Jugaba con los tapones de aluminio como cuando usaba zapatillas en el barrio. Lo hacía como enganche, aunque también fue utilizado por las bandas del medio. Llegó al Torito con 26 años y si bien tuvo escaso rodaje, frente a Chacarita demostró su capacidad. Hoy, en Expediente Chicago, recordamos a Mariano Monrroy.

El debut en Arsenal de MM sucedió en 1997, durante la B Nacional. En pocos meses, se ganó un lugar de consideración en el equipo y en el corazón de los hinchas. Se transformó en uno de los líderes futbolísticos dentro de un plantel integrado por Facundo Gareca, Rubén Palavecino –ex Chicago-, Oscar y Darío Espínola y Martín Gorozo, entre otros. Sus gambetas superaron la idiosincrasia club del Viaducto y consiguió el respeto del Ascenso, siendo la joven promesa de la B Nacional. A tal punto que Talleres de Córdoba compró su pase en el 2000, a través de la cual en Sarandí se inició la construcción de la tribuna visitante de cemento del estadio Julio Humberto Grondona. En aquella época, su traspaso fue la cifra récord de la institución.

El 13 de octubre del 2000 tuvo su bautismo en Primera, con la camiseta de “La T” en la cancha de Independiente, por la décima fecha. Se sintió en su casa, ya que residió gran parte de su vida en el Municipio de Avellaneda. Fue un estreno inolvidable. Juan José López lo metió en el segundo tiempo y Monrroy le retribuyó la confianza con el gol del triunfo (2-1) en el minuto 43. A partir de allí, logró afianzarse en la alineación titular. Entre sus compañeros durante sus dos temporadas en el club cordobés, se destacaban Mario Cuenca, Julián Maidana, Hernán Franco, Diego Garay, César La Paglia, José “Cachi” Zelaya, Luis Rueda, Rodrigo Astudillo y “Perico” Ojeda. Un equipo que cumplió buenos torneos y accedió a competencias internacionales: Copa Mercosur 2001 y Copa Libertadores 2002, ante River, América de México y Tuluá de Colombia. Mariano mostró sus habilidades a lo largo de sus 52 partidos en Talleres y fue vendido a Irapuato de México en más de 370.000 dólares.

La tierra azteca lo cobijó durante la temporada 2002/03. Recibió el dorsal 10, la cinta de capitán y el apodo “Patán” de parte de los relatores mexicanos. Cumplió una buena labor como armador en la campaña del ascenso de Irapuato a Primera. Sin embargo, pegó la vuelta para jugar con Arsenal en la máxima categoría del fútbol vernáculo. Fueron 13 partidos disputados en el Clausura 2004, donde tuvo el agrado de tirar paredes con Christian Gómez, asistir a José Luis Calderón y a Germán Denis, bajo la tutela de Jorge Burruchaga. A final de temporada, decidió cambiar de rumbo. Y llegó la posibilidad de sumarse a Chicago, que había descendido a la B Nacional y con la asunción de Ricardo Rezza pretendía volver a la A.

Su estadía en Mataderos fue fugaz. Apenas nueve presencias. Debutó el 11 de septiembre, como local, en el empate (0-0) frente a Racing de Córdoba. Habitualmente, Rezza lo utilizaba como local, cuando jugaba 4-3-1-2. Su pico de rendimiento fue en el duelo con Chacarita (2-0), el 6 de noviembre. Aquella tarde, Monrroy la rompió y cedió una asistencia de lujo para que Fabricio Simone convirtiera el segundo gol. Esta gran actuación no volvió a repetirse. Durante la semana posterior, abandonó la práctica cuando se enteró que no sería titular contra Defensores de Belgrano, en Núñez. Pedió terreno, sólo estuvo en el 11 inicial ante San Martín de San Juan (1-0), y entró un rato con Defensa (2-0 en Sarandí), Godoy Cruz (2-3), Sarmiento (3-1) y Belgrano (0-0). Al final del torneo, una vez que el Torito perdió la chance de ganar el Apertura, rescindió su vínculo.

En 2005 cumplió una segunda etapa en México, en el Cruz Azul Oaxaca, filial de la Máquina Cementera en el ascenso azteca. Fueron 14 juegos y, nuevamente, regresó a Argentina. Se sumó a El Porvenir, histórico rival de Arsenal para la temporada 2005/06 de la B Nacional. Era un plantel con nombres interesantes: Rubén Forestello, Miguel Prado, Diego Figueroa, más Leonel Martens, Claudio Filosa, Marcelo Couceiro y Ramiro Leone, cuatro ex Chicago. Monrroy tuvo su estreno en el triunfo 2-1 ante el Torito, en Gerli. Igualmente, no pudieron evitar el descenso a la B Metropolitana, conducidos por Alberto Pascutti. El enganche se quedó en el club hasta junio de 2007, cuando se produjo la caída a la Primera C… 

Mariano recaló en Macará, un club de tercera línea de la Serie A de Ecuador, durante el segundo semestre de 2007. Para 2008 volvió al país, ya con menos posibilidades y cercano a los 30 años. Fichó en Boca Unidos de Corrientes, que jugaba en el Argentino A, y luego de dos temporadas integró el plantel que ascendió a la B Nacional en 2010. La última cuota de fútbol fue en Comunicaciones, para el torneo 2010/11 de la B Metro. ¿Contra qué club vistió por primera vez la camiseta del Cartero? Sí, adivinaron. Ante Chicago en Agronomía, en la derrota (0-1) con gol de Roberto Bochi. Allí jugó con Lucas Banegas, Martín Gianfelice, Hernán Pagés y Franco Romero, entre otros. Fue una muy buena temporada colectiva de 60 puntos para quedarse en la categoría. Y para Monrroy fue la última exhibición de su técnica.

-Crónica: Fabián Rodríguez.
-Fotografía del expediente: De Comu soy.

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