¡COPATE!


La Copa Argentina no ha sido fructífera para Chicago. Hasta aquí registra un saldo negativo en las tres ediciones que participó: tres derrotas y sólo una victoria frente a Ituzaingó, que en 2011 jugaba en la Primera D. A partir de ese éxito inicial, se sucedieron las caídas frente a Lamadrid (1-2 en Devoto), Patronato (0-2 en Paraná) y Chacarita (0-1 en San Martín). Siempre le tocó definir las instancias como visitante. Por otra parte, es un torneo que nunca fue la prioridad para el Torito porque en 2011 buscaba el ascenso a la B Nacional, en 2012 la permanencia en la segunda categoría y en 2013 estaba en una zona de incertidumbre tras la renuncia de Mario Finarolli y el interinato de Pablo Guede. Ahora, en Primera División, tendrá el mismo rumbo porque el objetivo es evitar el descenso. Por lo pronto, hoy a las 17 enfrentará a Defensores de Villa Ramallo, que compite en el Federal A, en la cancha de Huracán. ¡Copate, Toro!

PRIMERA EDICION. El miércoles 14 de septiembre de 2011, Chicago recibió a Ituzaingó en Mataderos por la segunda fase metropolitana. El Torito se encontraba en la B Metropolitana, mientras que su rival jugaba en la D. Los 11 que eligió Mario Finarolli fueron: Rodrigo Drago; Adrián Scifo, Juanjo Barreña, Maxi Flotta, Darío Arias; Juan Vinaccia, Damián Lemos, Lucas Banegas; Jonatan Enríquez; Eduardo Berón y Leonardo Carboni. Desde el arranque la visita intentó jugar al ras del piso y tomó el protagonismo. A tal punto que Marcos Zampini, volante izquierdo del León, hizo temblar el poste derecho. 

Con el correr de los minutos, se notó la diferencia de oficio y sobre todo, en el físico. El conjunto local se acomodó y encontró grietas en la defensa a través de la velocidad de Eduardo Berón. Así,  a los 27’, Carboni abrió el marcador. Luego, llegó el punto de inflexión en el período final, cuando fue expulsado Costa Repetto a los 7’ por protestar un penal a favor del Verdinegro. Si bien Luis Ferreiro, arquero de Ituzaingó, tapó el remate de Banegas, el rebote fue capturado por el “Mono” para sellar el 2-0 y conseguir la clasificación a la siguiente ronda donde debía visitar a Lamadrid, en Villa Devoto.

El Carcelero había ascendido a la B Metropolitana en esa temporada y en la segunda fecha había sido goleado 4-0 por Chicago, en la cancha de Barracas Central. Casi dos meses después, la historia sufrió cambios: el Torito sufría altibajos y Lamadrid había logrado sus primeros triunfos. Así llegaron al duelo del miércoles 5 de octubre, en el estadio Enrique Sexto. Cancha reducida, con la cárcel de Devoto ubicada al costado. Los 11 del Verdinegro que integraron el equipo fueron: Drago; Matías Escudero, Ariel Coronel, Flotta, Banegas; Roberto Bochi, Lemos, Julio Serrano, Damián Castagno; Ezequiel Petrovelli y Carboni.    

“Como un toro salió a jugar el duelo ante Chicago: con un Flegenal movedizo y participativo, el equipo de Jorge Franzoni tomó las riendas desde el inicio. Tanto que el propio Mago se escapó por izquierda y envió el centro para que Pizarro pusiera el 1-0. A partir del gol, Lama pudo hacer varios más, pero Abel se topó con el travesaño y Viqueira con su mala puntería”, describió Christian Alí Bravo para el diario Olé. El Torito no encontraba el rumbo, pero a su favor contaba que la diferencia era sólo de un gol. Entonces, Finarolli mandó a la cancha a Christian Gómez. El astro de Mataderos se asoció con Serrano y la visita controló el juego. El empate llegó a través de Julito. Sin embargo, en una contra, Ramos aprovechó la paupérrima defensa de Flotta, desbordó por izquierda, tiró el centro y Gastón Viqueira, de cabeza, decretó el 2-1. Dos jugadores surgidos de la cantera verdinegra eliminaron a Chicago y lo dejaron sin entrenador, ya que Finarolli renunció al día siguiente. 

SEGUNDA EDICION. El domingo 27 de enero de 2013, Chicago viajó a Paraná para enfrentar a Patronato. Fue el primer partido oficial del año, luego de la puesta a punto física y deportiva para encarar el semestre con la ilusión de quedarse en la B Nacional. El equipo era entrenado -por llamarlo de una forma- por Angel Bernuncio. De manera insólita, el técnico decidió dejar a Gomito en el banco de suplentes y formó con: Daniel Monllor; Emiliano Lago, Juanjo Barreña, Coronel, José Ramírez; Agustín Farías, Lemos, Serrano, Claudio Mosca; Petrovelli y Raúl Becerra. El Torito creó riesgos con remates de Julito Serrano y alguna de chance para Becerra y Petrovelli. Igualmente, el local fue más incisivo y aprovechó las ventajas de una defensa endeble. En el minuto 37, Monllor no pudo retener un tiro libre de Bustos y Leonardo Acosta metió el 1-0. Y si bien el Verdinegro reaccionó, un error de Diego Auzqui a los 41’ de la segunda etapa derivó en el 2-0 marcado por Sergio Blanco. Fue una eliminación que avisaba el futuro negro del equipo y sobre todo, del entrenador

TERCERA EDICION. La historia se repitió en los últimos tres partidos coperos que Chicago debió afrontar: le tocó jugar en momentos adversos. Mario Finarolli había renunciado a la dirección técnica y a los tres días había que jugar con Chacarita, en San Martín, el miércoles 20 de noviembre de 2013. Pablo Guede, coordinador de Inferiores en aquel entonces, se hizo cargo de manera interina. Ya en su primer encuentro mostró su marca registrada: línea de cuatro en defensa (Ronconi, Lanaro, Escudero y Sainz), mediocampo con tres volantes, entre ellos dos interiores (Scifo y Fattori), más tres puntas (Gomito, Petrovelli y Fernandes Francou). El Torito tuvo la iniciativa en los 45’ iniciales sin lograr convertir. Sin embargo, en el segundo minuto del segundo tiempo, Ramón Lentini, quien volvía a jugar luego de 50 días por una afección cardíaca, aprovechó un error de Tauber para concretar el gol. A partir de allí, el Torito reaccionó y casi lo iguala Lanaro a los 47’. A pesar de la caída, Chicago mostró un estilo de juego, que revolucionaría al Ascenso unos meses después cuando se consiguió el campeonato de la B Metropolitana.

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