UN PROBLEMA CENTRAL


Chicago perdió 2-0 con Rosario Central, en Mataderos, y sumó su séptima derrota en Primera. Goles de Marco Ruben, el goleador del torneo con nueve tantos, y de Franco Cervi para el Canalla, que se ubica a un punto de Boca, el líder. Mientras que el Torito continúa sin ganar desde el ascenso a la máxima categoría, está enclavado en el fondo de la tabla y la resignación sacude al club. A continuación, compartimos el análisis de la actualidad verdinegra.

Los defectos sobran y escasean las virtudes. El camino lógico sería potenciar esos pocos aspectos positivos e intentar disimular las fallas reiteradas. Sin embargo, se optó por el camino contrario. Alejandro Nania decidió tomar riesgos en una estructura endeble, por caso, la que más llegadas de gol sufrió en el torneo. Es una postura valiente, pero carente de coherencia. Esta contradicción genera un "problema central". Debe asumirse la condición de Chicago: hoy es el peor equipo de Primera División y serio candidato a descender. La categoría le está quedando grande. 

El plantel tiene limitaciones técnicas que se exponen a través del estilo impuesto por el entrenador. Siempre es saludable pensar primero en el arco rival antes que el propio. Es un pensamiento con aspiraciones valiosas, pero aquí se origina el primer inconveniente a resolver. ¿Chicago cuenta con el material necesario para jugar de esa manera? La respuesta es negativa. No puede atacar plenamente porque no posee elementos desequilibrantes, más allá de Pablo Ruiz, y tampoco hay capacidad para defender sin pelota, una premisa básica al momento de arriesgar. Omar Labruna y la directiva fallaron en el armado. Hoy, el Torito sufre por una defensa de desplazamientos lentos y resoluciones con el balón que resultan inapropiadas para el nivel de la máxima categoría.

El primer gol de Rosario Central es el ejemplo más contundente. Masuero salió a cortar a Jonás Aguirre, ya que Galarza se encontraba en campo rival tras un despliegue ofensivo, la pelota se la llevó -sin obstáculos- el volante visitante y envió un centro que fue capitalizado por Marco Ruben, quien se ubicó entre Aveldaño y Arias. El Verdinegro no sabe retroceder adecuadamente y menos tomar las marcas. Le pasó con Banfield (1-2), Racing (0-0), Tigre (0-2) y también ayer. Con Boca lo disimuló porque la estructura se ubicó cercana a Alejandro Sánchez. Y en cuanto a los nombres propios, se nota la ausencia de Rodrigo Espíndola, afectado por una contractura. 

Chicago no reduce espacios, sus líneas juegan en más de 50 metros y expone las debilidades defensivas. Si no fuera por los reflejos del "Oso", las derrotas hubiesen sido por goleada. Por esa razón,  en primer lugar tendría que proteger, para luego pensar en lastimar al rival. Y allí radica el segundo inconveniente: la definición. Generó cinco situaciones netas de gol y el cero no se movió del marcador. ¿Cuánto influye la presión y la necesidad de resultados? Seguramente que bastante, además de la calidad de los ejecutantes. Ahora, ¿cómo se crean esas chances? La mayor porción llegan por jugadas de pelota detenida, a través de la búsqueda de Ruiz por las bandas que provoca saques de esquina o tiros libres. Lamentablemente, no se aprovecharon los mejores pasajes, que fueron en los 15 minutos iniciales de cada etapa y eso causó un costo altísimo.     

Hoy, el Torito está dentro de una dicotomía. Debe definir el rumbo a tomar, ¿seguir arriesgando sin fundamentos o asumir la dura realidad? Se vienen cuatro finales directas antes del receso por la Copa América de Chile: Olimpo en Bahía, Temperley en Mataderos, Atlético en Rafaela y recibirá a Colón. Es tiempo de tomar decisiones profundas. Definir el estilo y los intérpretes (Defederico atraviesa una actualidad pobrísima) para intentar sumar la mayor cantidad de puntos posibles, luego sumar refuerzos (el reglamento permite dos), más la vuelta de Gomito para aguardar el milagro. 

La buena noticia es que Lemos y De la Fuente -no debió ser reemplazado- cumplieron una tarea convincente en la contención y aprobaron en la distribución. En su zona faltó mayor presencia en las bandas, sobre todo para complementar el déficit de velocidad y marca de Galarza y Arias. Nico Giménez, un buen proyecto del semillero, no siente esa posición, en particular al momento de recuperar. Y aquí surge otro foco, ¿los pibes deben ser titulares? Juegan en medio de las urgencias del club. Siento que no es el momento para atribuirle tanta responsabilidad. Lo mismo para Rizzo o Vera. Quizá tampoco era el tiempo de Nania, quien fue enviado a Primera tras el despido de Labruna. Ahora, que recibió insultos no debe olvidarse que la mayoría lo pedía, amparados en los triunfos de la Reserva y sin notar su inexperiencia con profesionales. Se prescindieron etapas de los jóvenes y de un técnico que podrían haber sido beneficiosas en el futuro. 

-Autor: Fabián Rodríguez (@fab_rodriguez)
.Fotografía: Daiana Vitale.

Comentarios