POR LA PUERTA DE ATRÁS



Matías Defederico acordó con la dirigencia la desvinculación de Chicago. El volante ofensivo de 25 años no cumplió con las expectativas generadas al momento de su arribo, durante el receso de verano para reforzar el plantel para el campeonato de Primera División. Si bien Rubén Forestello no quería que se marchara ningún jugador, una parte de la directiva no quería que continuara en el plantel profesional debido a sus bajos rendimientos y por eso se determinó la salida.

Defederico jugó 11 partidos, seis de ellos como titular, sin convertir goles. El nivel exhibido por el jugador surgido de Huracán distó mucho del deseado. Sólo mostró algunos chispazos en su debut contra Belgrano (1-3) en Córdoba, por la primera fecha del torneo, al entrar en el inicio del segundo tiempo. Esa actuación aceptable, con intención de administrar los ataques, no fue reiterada durante el resto del torneo. Omar Labruna lo tomó como una de las principales alternativas al ingresar ante Unión (jugó 45'), Arsenal (18') y Godoy Cruz (53'). Hasta que lo incluyó en la alineación inicial frente a Gimnasia, en La Plata, donde prácticamente no entró en juego. Y con San Lorenzo tampoco pudo mejorar. A la fecha siguiente, en La Paternal con Argentinos, armó una pared con Puch que derivó en el gol de Solignac, pero luego se diluyó.  

A pesar de la salida de Labruna, Defederico integró la formación titular frente a Banfield, en el debut de Alejandro Nania. Sin embargo, el nivel volvió a ser irregular y perdió el lugar. Observó desde el banco de suplentes el empate (0-0) con Boca en la Bombonera, y no fue convocado ante Racing (0-0), en Mataderos, y Tigre (0-2) en Victoria. Volvió desde el arranque ante Rosario Central, aunque no generó soluciones. Ni siquiera la asunción de Forestello modificó la trayectoria, ya que ante Atlético de Rafaela, en su último encuentro, lo ubicó como mediocampista por la izquierda. Intentó juntarse con Ruiz sin lograr constancia en el juego, sólo jugadas aisladas.

El paso de Defederico por Chicago fue negativo para ambos. El club no consiguió el rendimiento esperado y el jugador no pudo recuperar aquel gran nivel que mostró en Huracán durante 2009. Quizás estuvo incómodo por la ubicación que ocupó en la cancha: volante por derecha o izquierda o enganche. Nunca jugó como mediapunta, su posición natural. Así, se marchó por la puerta de atrás, sin dejar, aunque sea, una calificación aceptable. Igualmente, el problema para el Torito no era Matías Defederico. Tampoco su salida es una solución. Los inconvenientes son más profundos, vinculados al planeamiento y a la conformación de un plantel que no está a la altura de la máxima categoría y se notó en la cancha. 

-Autor: Fabián Rodríguez
-Fotografía: Daiana Vitale

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