DOCTORADO EN GUAPEZA


Con gol de Juan Manuel Herbella, Chicago le ganaba 1-0 a San Martín de San Juan en Mataderos, el 28 de abril de 2001, y clasificaba a los cuartos de final del Reducido que otorgaba el segundo ascenso a Primera División. Aquella fue la primera victoria sobre el Verdinegro cuyano.

Fue una serie auténticamente verdinegra. Chicago atravesó momentos de esperanza y de frustración a lo largo de los encuentros frente a San Martín de San Juan, correspondientes a los octavos de final del Reducido por el segundo ascenso a Primera División. En el partido de ida, el Torito había conseguido un empate con sabor a victoria, luego de sufrir dos goles en los 14 minutos iniciales y que Walter De Lemos le atajara un penal al Topo Gómez. Aquel 2-2 obtenido en Cuyo le permitía clasificar a la siguiente ronda con una igualdad en Mataderos, gracias a que contaba con la ventaja deportiva por haber finalizado cuarto en la Zona Metropolitana, mientras que su rival había ocupado el quinto lugar en el Interior.

La ilusión por regresar a Primera luego de 18 años surgía lentamente. El equipo que dirigían Jorge Traverso y Roberto Vega demostraba carácter, valentía y juego. Había logrado evitar el descenso a la B Metropolitana, cuando a principios de la temporada parecía imposible, y pretendía que el sueño de la masa verdinegra se hiciera realidad. Aquel 28 de abril, 10.000 almas se juntaron en Cárdenas y Justo Suárez para alentar y acompañar a un plantel que representaba la genética del club.   

Christian Gómez, Facundo Argüello y Alejandro Farías volvían a la formación titular en lugar de Marcos Barlatay, Ariel Borda y Leonel Martens (expulsado en San Juan). De esta manera, los 11 de la dupla técnica fueron: César Velázquez; René Kloker, Juan Herbella, Arguello, Adrián Barbona; Hernán Manrique, Farías, Héctor Sánchez; Gomito; Ariel Jesús y Oscar Gómez. Por su parte, Rubén Agüero eligió a: De Lemos; Mario Artés, Marcelo Berza, Daniel Gómez; Alejandro Gómez, Mariano Quillutay, Rodolfo Rodríguez; Gustavo Buena; Roberto González, Pablo Marini y Marcelo Laciar.

“El esquema bielsista que puso Agüero (3-3-1-3) no fue efectivo. A priori, la apuesta parecía ambiciosa. Sin embargo, el visitante casi no atacó. González, Marini y Laciar quedaron aislados. Sólo Buena se arrimaba para jugar, pero no era suficiente. A Chicago le sobraba con la solvencia de Herbella y Argüello en el fondo, con los pulmones de Farías para presionar y con la potencia del Topo Gómez para aguantar arriba. Ninguno de los dos se esforzaba por pisar el área contraria. Todo era vértigo, pelotazos, imprecisiones, salvo los caños y las gambetas de Jesús (…)”, describió Martín Blotto en la cobertura realizada para el diario Olé. 

El Doctor Herbella utilizaba su estatura privilegiada (1,85) para sacar ventaja en el juego aéreo. Y eso hizo en aquel encuentro, en el minuto 20 de la primera parte. Así fue detallado el suceso en el artículo “La vida Herbella”: “Se vistió de superhéroe, corrió 90 metros para ir a buscar el centro de Pocholo Sánchez, anticipó a De Lemos y la clavó en el ángulo, de cabeza”. El festejo fue aliviador y San Martín sólo generó con centros al área. La conclusión precisa sobre aquellos días de gloria fue l siguiente: “Chicago fue seguridad, confianza pura. San Martín, resignación. Y, sí, el empate todavía le dolía a los de San Juan. Sabían que la clasificación se les había escurrido entre las manos. Tenían tiempo para revertir la historia, pero les faltó fuerza anímica. Esa que mostró Chicago, que se sintió ganador desde el vamos: pierna fuerte, presencia, despliegue (…) El sueño del ascenso sigue vivo. Mataderos está de fiesta”.

-Fuentes: Diario Olé y archivo de Expediente Chicago.  

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