DE PIE, SEÑORES

La victoria (2-1) frente a Quilmes no le alcanzó a Chicago para jugar un desempate porque Huracán empató (1-1) con Belgrano, en Parque Patricios, y Temperley igualó (0-0) ante Argentinos, en un partido sin ocasiones de gol disputado en Turdera. El Torito sumó su quinta victoria consecutiva, mejor racha del club en Primera, y descendió a la B Nacional en medio de los aplausos de los 15.000 hinchas y el repudio hacia la comisión directiva.


Cuando más muerto estaba, más vivo se sintió Chicago y eso lo demostró en Mataderos. Sí, porque con dos resultados en contra de ante mano salió a jugar con Quilmes y plasmó su deseo de quedarse en Primera División. De hecho lo venció 2-1, aunque los empates de Huracán y Temperley, en sus respectivos partidos, lo condenaron a volver a la B Nacional. 

Y para alejar cualquier tipo de especulación, el visitante fue por todo. El Torito no sólo tuvo que jugar con su nerviosismo sino que aguantar los ataques del Cervecero. Con más gente en el mediocampo, los de Facundo Sava le provocaron más de un dolor de cabeza a la defensa local, sin embargo apareció Alejandro Gagliardi, el goleador verdinegro. 

Una vez más, el Gordo llenó su panza de gol y provocó un mínimo brote de ilusión por alcanzar un desempate. Con la ventaja, los de Ruben Forestello fueron por más, pero la falta de eficacia se apropió de Mauricio Carrasco a la hora de definir. Y eso, justamente, le dio esperanzas a los del Sur, que con uno menos, por la expulsión de Mariano Uglessich, llegaron al empate a través de Braña. 

Como si fuera poco, Lucas Zelarayán había dibujado sonrisas en las tribunas con su tanto y la ventaja de Belgrano en Parque Patricios. Sí, esa misma que desechó Chiqui Perez con su gol en contra. Por eso, con todo en contra y más también, Chicago disputó el segundo tiempo con más amor que juego. Esos mismos futbolistas que hace cinco meses no cobran sus sueldos dejaron la vida por mantener al Verdinegro en la máxima categoría. 

Con mucha ansiedad, la imprecisión fue uno de los actores principales debido al temporal que azotó en Mataderos. Pero todo terminó con el tanto del "Bati", quien se recompuso del que falló antes y clavó el 2-1 final, tras un pase de Baldunciel. Con las variables que metió Yagui, el Torito trató de enfriar el partido y lo consiguió. Pero el sueño de que llegaran buenas noticias se esfumó y no hubo más remedio; el descenso a la B Nacional fue una realidad. Nos fuimos de pie. 

Las 19 fechas sin ganar influyeron, las malas rachas pesaron, pero de la mano del DT, los pibes y los no tan jóvenes, Chicago tuvo vida hasta la fecha final. La historia marcará que con cinco victorias al hilo, récord del club en Primera, no alcanzó, pero nadie le reprochará nada a este equipo. Se peleó, se intentó y se soñó una y otra vez con el milagro, pero nunca llegó. Habrá que seguirlo, como toda la vida, una vez más en el Ascenso. 

-Redacción: Federico Meza.

Comentarios