UNA LECCIÓN PARA APRENDER

Sportivo Estudiantes derrotó 1-0 a Nueva Chicago, en San Luis, con un gol de Moreira Aldana de penal a los 22 minutos del segundo tiempo. Carlos Córdoba, árbitro del partido, fue cuestionado por los jugadores verdinegros y en el final expulsó a Melo y a Espíndola, del Torito, y a Garro, del local, tras una protesta que derivó en empujones. El equipo del Guly dejó pasar la chance de sumar puntos y, para colmo, llegará disminuido al duelo ante Independiente Rivadavia de Mendoza, al que enfrentará el sábado a las 17 en Mataderos.


Detalles. A través de ellos se resuelven algunos partidos que cuentan con un marcador cerrado y con la incertidumbre de dilucidar un ganador. Esos pequeños sucesos se potencian cuando un equipo metropolitano como Nueva Chicago juega en el Interior del país. Estos factores se dividen en dos grupos: los deportivos y fallos arbitrales. Y ayer, el conjunto de Mataderos padeció a ambos. 

Por un lado, el Torito no supo aprovechar un partido que resultó favorable en varios pasajes y volvió a exhibir fallas defensivas por los laterales, cuando el Verde puntano intentó lastimar de contrataque o con pelotazos hacia Moreira Aldana, referente del ataque. Si bien el equipo muestra compromiso y actitud, falta una reacción en el campo y desde el banco de suplentes cuando el desarrollo del juego resulta desfavorable. A veces es necesario romper con la idea inicial, adecuarse a las circunstancias. Ayer, Andrés Guglielminpietro intentó una variante con el 0-1: adentro Gomito y afuera Gonzalo García, quien fue el protagonista de la jugada que derivó en el penal. Será cuestión de observar en los próximos partidos si habrá alguna modificación en la estrategia. 

Por otra parte, también juegan esos pormenores que dependen de la autoridad, en este caso a cargo de Carlos Córdoba. La omisión de amonestaciones a futbolistas del conjunto local y de algunas infracciones son padecimientos históricos para los elencos visitantes en los partidos de la Divisional. No es propiedad del Interior, también ocurre en Capital Federal y en el Gran Buenos Aires. Sin embargo, ante la ausencia de una transmisión televisa, se potencia en las diferentes regiones del país. En esta oportunidad no hubo excepción. El juez cumplió una floja tarea, pitó una infracción sobre Federico Vega que no parece existir.       

Las quejas por las demoras para perder tiempo de juego y las determinaciones del árbitro deberían ser asimiladas. Son sucesos habituales. Se entiende la bronca, aunque Chicago no puede permitirse finalizar con dos expulsiones, en puestos importantes, por fastidio o calentura momentánea. Recién se disputaron cinco fechas y restan muchos partidos por delante para definir el futuro del club. Tampoco debe darse el lujo de acumular tres penales en cinco fechas: todos sancionados correctamente. No siempre hay que mirar hacia el árbitro. Esta derrota en San Luis dejó lecciones para aprender. Desde el punto de vista futbolístico y también de la disciplina.  

-Autor: Fabián Rodríguez
-Fotografía: Agencia Nacional de San Luis.

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