POR EL CAMINO DE LA VIDA

Triunfazo de Chicago ante Chacarita en San Martín, con un cabezazo de Giménez tras un centro de Gomito, en el debut de Alejandro Nania técnico interino del plantel profesional. Así, sepultó una racha adversa de 19 años sin ganar en la cancha del Funebrero. 


Lo abrazó cuando el llanto invadió su rostro tras la derrota ante Brown de Adrogué. Había fallado cuando menos lo esperaba, en el momento que imaginaba una victoria -otra más- gracias a sus goles. Nicolás Giménez, goleador y figura del Torito, sufrió demasiado el penal fallado en la fecha pasada y fue Christian Gómez quien lo contuvo y lo alentó. El emblema histórico y la joyita de la cantera juntos, podrían ser padre e hijo: uno tiene 41 años, el otro apenas 20. Y esa imagen se repitió siete días después, abrazo interminable entre ambos para festejar el gol de la victoria ante Chacarita, en San Martín. Justo en un momento necesario, cuando Gomito envió un centro preciso a la cabeza de la esperanza verdinegra. El camino de la vida les dio revancha a ambos, uno dejó atrás la bronca y el otro volvió a mostrar su vigencia: dos partidos como titular, dos asistencias.

Esta gran victoria se debió a que Alejandro Nania interpretó el momento del equipo. Diagnosticó con precisión las falencias defensivas, en especial por los laterales. Entonces, planificó un cerrojo con gran contribución de Axel Juárez y Matías Vera en el ida y vuelta, y de Baldunciel y Gomito para retroceder y ocupar lugares. Esta labor colectiva impidió que le llegara el balón a los tres delanteros que utilizó Walter Coyette (Casa, Coniglio y Menéndez) y el primer ataque riesgoso de Chacarita fue en el minuto 28 del segundo tiempo, a través de un centro de Casa que Mauro Rodríguez no pudo empujar hacia el arco. 

Para realizar este planteo, Chicago resignó el protagonismo principal, no jugó con una referencia de área -Guerra estuvo en el banco de suplentes- y apostó a ataques dinámicos. Y a pesar de la pretensión defensiva, el Verdinegro contó con las situaciones más factibles de gol: un remate de Fattori, una subida de Juárez que ningún compañero aprovechó y una contra que Giménez, mano a mano con el arquero Fernández, no supo transformar en festejo. Pero apenas un minuto después de sufrir el desborde de Casa, llegó la recompensa por el trabajo grupal. También fue un desquite personal: Gomito acarició y Nico cabeceó. Silencio en San Martín. Como el 30 de junio de 2012, cuando Monllor contuvo el penal de Toledo para conseguir el ascenso a la B Nacional. Esta vez, produjo un gran desahogo para el plantel y un respaldo al trabajo de Nania. 

-Fotografía: Telam.

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