JUVENILIA

Chicago perdió 2-1 ante Juventud Unida, en San Luis, en un contexto de merma física -lógica para los chicos que suman sus primeros partidos-, sumado a los inconvenientes musculares de Gómez, Vera y Palmieri, que debilitaron a un equipo que padeció el bajo rendimiento individual. Por eso, el Torito no pudo sostener la ventaja logrado con un cabezazo de Gomito y en los últimos ocho minutos recibió los goles de Tejera y Cardozo.   


El Torito transita una etapa compleja, en la que conviven diferentes circunstancias que perjudican el rendimiento colectivo: ausencias por lesiones (Cáceres, Vivas, Espíndola, Paschetta y Guerra), regresos frágiles tras una inactividad prolongada como el del Oso Sánchez, la suspensión de Axel Juárez, primeros pasos de las promesas y los problemas en el juego aéreo defensivo que arrastra desde el inicio del torneo. Situaciones que, sumadas a los inconvenientes físicos surgidos ante Juventud Unida Universitario, provocaron una merma en el rendimiento, a nivel individual y grupal. Chicago no aprovechó la oportunidad de sumar de a tres ante un rival que presentó limitaciones técnicas y tácticas, al dejar demasiado espacio sin realizar presión.  

El equipo que conduce Alejandro Nania sufre la ausencia de cuatro defensores por lesiones: Gonzalo Vivas (desgarro), Samuel Cáceres (lesión ligamentaria), Rodrigo Espíndola (distensión), Tomás Paschetta (dolores en una rodilla). Matías Valdez fue el único integrante de la retaguardia ideal que jugó en San Luis y estuvo acompañado por proyectos surgidos de la cantera, que recién acumulan el segundo partido en Primera: Norberto Palmieri –volante central devenido a lateral derecho-, Adrián González –sólida tarea- y Juan Monteagudo –atacó con criterio, lo complicaron Ruiz y el bajón físico-. Por ello, no es casualidad que los tres hayan presentado inconvenientes musculares. El “Cholito” sintió un tirón en la zona inguinal izquierda y debió ser reemplazado por Alan Schonfeld, que continúa con bajo nivel, mientras que sus otros dos compañeros padecieron calambres, provocados por la exigencia y la tensión.

El mediocampo no encontró el rumbo. Le costó recuperar y generar. Matías Vera fue el eje hasta que debió ser reemplazado por un golpe recibido y ante la falta de variantes –Axel Juárez se ausentó por suspensión- su lugar lo ocupó el joven Manuel Antar, de características ofensivas. Mientras que Federico Fattori regresó tras la fecha de sanción y se lo notó impreciso y fastidioso. Entonces, al equipo le faltó el pase inicial en la creación y esto perjudicó a Giménez, de buenas resoluciones en las pocas pelotas recibidas. Y como consecuencia final, el ataque quedó aislado y no se supo aprovechar el ancho del campo de juego. Baldunciel arrancó muy bien, pero se diluyó su participación, Brito no fue abastecido y Gomito cumplió su rol: generar peligro en los metros decisivos y convirtió de cabeza. 

Carlos Ramacciotti, técnico del Juve, notó el bajón verdinegro y acertó en el diagnóstico: ingresó Pablo Ruiz y complicó a Monteagudo, que no fue auxiliado por Melo, quien sustituyó a Gomito. Desde el sector derecho del ataque local se produjeron las chances de gol local. Luego de varios avisos, entre ellos un cabezazo de Tejera que pegó en el travesaño, el mismo zaguero convirtió el empate. Y no hubo reacción. Juventud fue por la victoria y el Torito puso la mayor resistencia que el físico le permitió. Fattori desvió un remate de Fernández con destino de red y en el minuto 45, tras un error en la marca de Schonfeld, Cardozo metió el 2-1 final. 

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