ME VERAS VOLVER

Con goles de Pumpido y Cardozo, Chicago revirtió el partido ante Estudiantes de San Luis en Mataderos y logró la primera victoria bajo la conducción de Damián Timpani. El Torito tuvo una baja producción colectiva, resentido por las ausencias, aunque con carácter y buenas actuaciones individuales -en especial de Matías Vera- dio vuelta el resultado y, a pesar de la fragilidad defensiva, consiguió los tres puntos.  

Carácter. Esa cualidad necesaria para revertir situaciones complejas salió a relucir en un partido adverso, desde el resultado y el juego ante la ausencia de siete titulares: Sánchez, Valdez, Cáceres, Fattori, Juárez, Gomito y Baldunciel, más dos alternativas (Monteagudo y Aguirre). La desventaja, producto de un cabezazo de Felice a través de una pelota parada en la que Cardozo perdió la marca del delantero y Marques Semeao fue rehén de esas dudas para cortar el envío, un hecho similar a lo ocurrido en Misiones en el empate (2-2) con Crucero del Norte. Se jugaba el minuto 21 y la incertidumbre se apoderó de los presentes en Mataderos. Y fue en ese momento, cuando apareció el temperamento colectivo. El Torito supo imponer personalidad para volver a ser ante Estudiantes de San Luis y revertir el marcador.

Los jóvenes formados en el club se hicieron cargo del momento: Matías Vera, una promesa hecha realidad que con 20 años portó la cinta de capitán, Gonzalo Vivas, quien desde el lateral derecho encontró espacios para generar riesgo, y Alejandro Melo con sus incisivas corridas pegado a la línea. A ellos, se sumaron la fiereza de Facundo Pumpido y Maxi Brito para ganarle el lugar a la defensa puntana. Además, fueron acompañados por el criterio del pibe Alexis Vázquez (buen debut), el liderazgo de Nico Sainz y las subidas de Cardozo. Es cierto, fueron reacciones individuales con escasas conexiones debido a la falta de un funcionamiento que necesitará más trabajo y, sobre todo, rodaje, que lo otorgarán los partidos sucesivos.

Pumpido aprovechó una gran subida de Vivas para estampar el empate. Ese gol, que generó una descarga absoluta, trajo confianza y, en especial, tranquilidad. Si hasta Marques Semeao cortó dos centros consecutivos… Mientras que en la otra área, Brito sacó una volea que pasó pegadita al poste. Y en el final de la primera etapa, se evidenciaron dos hechos sin solución: la falta de seguridad defensiva del Torito y las pésimas decisiones de Ramón Guaymas, el árbitro. A los 37’, un envío fue rechazado por Cardozo hacia el centro y Moreira Aldana, sin marca, remató desviado. La respuesta verdinegra llegó dos minutos después, Melo se escapó, ingresó al área y Marital le cometió un penal grosero, que el juez y el asistente 1, Carlos Mihura, no cobraron. Si el “Loco” debió ser atendido por Andrés Greco tras el golpe recibido…

La lluvia y el viento se apoderaron de Mataderos. Circunstancias desfavorables para un encuentro, aunque lo tornaron más emotivo. En ese sentido, aumentó el ritmo de juego. Y en ése ida y vuelta, llegó el 2-1 para Chicago a través de Cardozo, quien aprovechó un centro de Melo para empujar el balón, luego de un toque rápido de Rizzo. Con el resultado a favor, Vera se apoderó del balón para administrarlo con temple ante el impulso de los restantes jugadores. Además, de la colaboración de Pumpido y Brito para aguantar la posesión en campo rival y generar peligro. Timpani mandó a la cancha a Paschetta por Vázquez –estaba amonestado- y Cardozo pasó al mediocampo. Luego, Busto reemplazó a Rizzo para darle más dinámica. Igualmente, Chicago sufrió. Y más de lo debido. 

La pelota pasó a ser manejada por la visita, ante el cansancio del local y la falta de coordinación de sus líneas. A los 26’, Aldana Moreira le ganó a Paschetta y su cabezazo pasó cerca del palo. Un rato después, fue Vera quien despejó en la línea un testazo de Felice que tenía destino de red al superar a Marques Semeao. El arquero protagonizó una jugada que debió terminar en el empate de Estudiantes y en su expulsión, cuando en el minuto 42 salió a buscar el balón y se deslizó con él hacia afuera del área. Entonces, lo soltó y Aldana Moreira convertía el empate, pero Guzmán anuló la acción sin ejecutar la ley de la ventaja. Pero el susto no terminó allí, el tiro libre ejecutado por Israel Roldán reventó el poste. Una odisea que se estiró demasiado. Los tres puntos resultan vitales para lo que se viene, le brindará mayor tranquilidad para el trabajo diario en busca de estabilizar una idea que apareció en brevísimos lapsos.   

-Autor: Fabián Rodríguez.
-Fotografía: Daiana Vitale.

Comentarios