DE CANIO VALE DOBLE

Con un gol de Sebastián Canio, Chicago le ganó 2-1 a All Boys en Mataderos, el 21 de febrero de 1998, y de esta manera se impuso en los dos clásicos de la temporada de la B Nacional, debido a que en octubre de 1997 había triunfado por primera -y única- vez en el Islas Malvinas de Floresta. Para colmo, aquella victoria como local fue la última ante el eterno rival. 


La temporada 1997/98 fue irregular para el Torito. Contaba con buenos futbolistas sin lograr conformar un equipo sólido, pero sí consiguieron en la etapa clasificatoria grandes triunfos ante los rivales con mayor tradición y en el clásico: golearon 6-1 a Almirante Brown, vencieron 2-0 y 4-2 a Deportivo Morón, y generaron un hito en la historia verdinegra, al ganar por primera vez en el Islas Malvinas de Floresta ante All Boys (3-0). Sin embargo, cuando faltaban cinco fechas para la terminación de la fase regular, Chicago tenía poquísimas chances de acceder a la Zona Campeonato y luchar por los ascensos a Primera. A tal punto, que antes de jugar la revancha con el Albo había sufrido tres derrotas en fila: Estudiantes de Caseros, Arsenal y Chacarita.

El plantel comenzó el campeonato bajo la conducción de Lorenzo Ojeda y Leandro Pérez, aunque una racha adversa provocó que la dupla dejara el puesto y asumiera Hugo Zerr. Entre las figuras, se destacaban Ariel Jesús, Rubén Palavecino (llegó para ocupar el lugar que dejó Christian Gómez al ser comprado por Independiente), Roberto Alvarez, Claudio Benetti y Fernando Figini. Más los jóvenes proyectos como Lucio Filomeno, Leandro Lazzaro Liuni, Sebastián Canio y Rodolfo De Paoli, entre otros. Además de Gomito, se habían marchado Martín Mandra, Denis Conde y Mario Marcelo.      

El sábado 21 de febrero de 1998, por la 26ª fecha, Chicago recibió a All Boys, que venía cumpliendo un buen torneo. La formación inicial verdinegra estuvo compuesta por: Flavio Frangella; Fernando Figini, Fernando Avalos, Germán Gallo, Carlos Almeyda; Daniel Cabrera, Walter Fleita, Marcelo Couceiro; Rubén Palavecino; Lucio Filomeno y Ariel Jesús. Mientras que Ricardo Rodríguez eligió los siguientes 11 en la visita: Damián Rodríguez; Adan Molina, Gastón Vales, Carlos Mayor, Maximiliano Bogni; Fernando Sánchez, Marcelo Romagnoli, Ramiro Pizarro; Walter Paz; Sergio Alegre y Carlos Lovera.

“Chicago arrancó mejor gracias a la fuerza de sus delanteros y favorecidos por los errores de la defensa rival. De todas maneras, las jugadas de peligro demoraron en llegar y el partido se disputó en el mediocampo. Recién a los 20, los de Mataderos tuvieron la llegada más clara, cuando Rodríguez le sacó un cabezazo a Filomeno”, fue la descripción realizada por el diario Clarín sobre el primer tramo del clásico. La revancha para Lucio llegó en el minuto 32, cuando aprovechó un rebote tras un centro de Couceiro y logró abrir el marcador.

La ventaja era merecida, fundamentada en la búsqueda de generar riesgo. Así lo explicó Olé, a cargo de Pablo Pisani: “De la mano del pibe Jesús, más alguna arremetida de Couceiro y la fibra de Filomeno, el Verdinegro sacó provecho de la opaca tarde del Albo: Walter Paz estuvo casi siempre solo para crear y Alegre y Lovera se perdieron. All Boys ni supo aprovechar la flojita tarea de la defensa de Chicago y cuando se adelantó, porque el Negro Rodríguez metió a Pasini por Molina y jugó con línea de tres en el fondo, fue lo mismo que la nada”.  

“En el complemento levantó All Boys. De la mano de la conducción de Walter Paz y con la fuerza de Lovera consiguió acercarse más al área local. Chicago se replegó y esperó para meter algún contraataque. Dos llegadas de Filomeno y Couceiro pudieron aumentar la cuenta. Pero All Boys siguió presionando y consiguió el empate. A los 19, Lovera cabeceó, en el segundo palo, un centro de Pasini. Luego, los de Floresta, tuvieron chances como para ganar pero aunque controlaban el encuentro, no supieron definirlo”, detalló Clarín. El panorama era adverso tras el 1-1. El rival dominaba las acciones ante un Torito que precisaba recuperar presencia en la ofensiva.

Apenas 60 segundos después del gol de All Boys, ingresó Sebastián Canio en lugar de Fleita, volante central. Zerr buscó una referencia de área para Jesús, Filomeno y Palavecino. Hasta ese momento, le había convertido a Banfield (2-1), Almagro (2-2) y Central Córdoba de Rosario (3-0). Y otra vez, devolvió la confianza con un gol. ¡Y qué gol! El más importante en su carrera. “Canio conectó un centro de Jesús ante la mirada de Bogni y el arquero Rodríguez. Para All Boys ya era tarde”, cuenta la crónica del matutino. Y su par deportivo amplió la observación: “A Chicago le alcanzó con muy poco para llevarse el partido, que para su gente es sin dudas el más importante del campeonato (…) Mataderos fue una fiesta. Porque más allá de las falencias del equipo, una nueva edición del clásico se quedó por esas tierras, y eso es lo único que cuenta para los verdinegros”. De Canio, vale (y se festeja) doble.

-Fotografía: Gentileza del Diario Olé.

Comentarios