GARCIA Y CECA

Con un gol del delantero, Brown derrotó 1-0 a Chicago en Mataderos por tercer partido consecutivo. El triunfo de un equipo que interpreta los momentos y se adapta, contra un Torito desorientado, en busca de una identidad. Crónica de dos clubes con gran contraste.



Conocer las limitaciones. Una virtud que permite progresar con realismo. Bajo esa premisa, Pablo Vicó lleva más de siete años como entrenador de Brown de Adrogué. Un hecho que suena utópico para el fútbol de estas latitudes, marcado por la impaciencia y la necesidad de éxitos a cualquier precio. En dicho período, el humilde club del sur del Conurbano ha logrado dos ascensos a la B Nacional (2013 y 2015), una victoria histórica frente a Independiente en Avellaneda, otra ante Huracán en Parque Patricios, pero el suceso más destacado es que alcanzó el respeto del ambiente del fútbol. 

El "Bigotón", un tipo que vive en las instalaciones del club hace más de 14 años, ha realizado un trabajo serio, ordenado y creativo, siempre acompañado por una directiva a la que no le sobran los billetes. Vicó, un antigüo goleador del Ascenso, mantiene el olfato de sus días con los botines. Con ingenio supo elegir y armar una base que perdura (Joel Barbosa, Facundo Lemmo, Nahuel Pereyra y Juan Manuel García), más otros baluartes que se sumaron (Martín Ríos e Ignacio Oroná), algunas piezas que regresaron (Adrián Maidana, Cristian Chávez y Javier Grbec) y buenos refuerzos en el ataque (Juan Olivares y Luciano Nieto). 

El técnico de Brown interpretó el cansancio del plantel. En los últimos 15 días, el equipo había jugado en Tucumán y San Luis, entonces resignó su intención ofensiva -la que desarrolló en siete años- y se concentró en anular a un rival riesgoso, aunque vulnerable. Debía esperar su oportunidad. Chicago es uno de los equipos con mayores recursos en ataque y uno de los que peor defiende su arco. En ese contraste nace una disyuntiva. ¿Se mantiene la idea sin sentido o se cambia para crecer? Y en eso anda Damián Timpani. En el campo se notan sus buenas intenciones de juego, pero ésas impactan con la fragilidad del sistema defensivo. 

No existe un equipo ganador que no sepa protegerse. Y el Torito no será la excepción. Continuará fallando, a pesar de contar con dos talentosos como Gomito y Aguirre, con un delantero exigente como Nequecaur, con el armado prolijo de Fattori y los desbordes de Melo. El equipo pierde en el juego aéreo y en las jugadas de pelota detenida. Tampoco achica ni ocupa espacios cuando ataca. Entonces, sufre. Y gasta energías al por mayor. No resulta casual que haya perdido ante un rival con menor potencial, pero con mayor criterio. Brown se llevó los tres puntos a través de un trabajo colectivo -afianzado en Ríos, Maidana, Nieto y García- y el Verdinegro se quedó sin nada porque depende de la habilidad o inspiración de un jugador. Además, los cambios resultan improductivos, afectan la estructura.     

En estos tiempos, el Tricolor se ha convertido en un equipo difícil, en especial en Mataderos. Otra consecuencia del trabajo de "Don Ramón". Un técnico que sabe jugar con la desesperación de Chicago y le ganó en los últimos tres encuentros en la República: 2011 (1-0), 2016 (2-1) y ayer (1-0). De la derrota y del rival se puede aprender mucho. En el mismo lapso que lleva al frente del club de Adrogué, por aquí pasaron 15 ciclos (dos para Finarolli y Nania). Es momento de parar la pelota, más cuando recién se disputó un cuarto de los 44 partidos de la temporada. Para Damián Timpani llegó la hora de evaluar como seguir en el futuro, cuáles son los aspectos a reforzar y demostrar capacidad de maniobra. 

-Fotografía: Daiana Vitale.

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