TU LOCURA ME HACE BIEN

Chicago venció 3-0 a Guillermo Brown, el puntero, en Puerto Madryn con una gran actuación colectiva, encabezada por Melo, autor de dos goles, y Sainz, quien abrió el marcador y junto con Sánchez evitaron la caída de la valla verdinegra. El equipo de Rondina logró dos victorias como visitante y quedó a siete puntos de la cima y a cuatro de Argentinos. Y se aseguró un lugar en la Copa Argentina.  


-"Que estoy loco me dirán..."

¿Quién se hubiera animado a pronosticar un 3-0 en favor de Chicago? Muy pocos. O casi nadie. Quizás algún tipo falto de cordura... El Torito llegó a Puerto Madryn para visitar a Guillermo Brown, el líder de la B Nacional, que llevaba ocho partidos sin perder en su casa. Si bien venía de una gran victoria ante Chacarita en San Martín, este desafío era complejo por el rival y debido a las ausencias de Ayr y Vera, dos titulares. Y ahí apareció el trabajo en conjunto, con figuras individuales con un nivel muy alto, para conseguir un triunfazo a más de 1.300 kilómetros de Mataderos y acortar la distancia en la disputa por los ascensos directos a Primera.

La primera media hora de juego fue íntegramente del conjunto de Chubut. Dematei se proyectaba por la izquierda y junto a Figueroa, goleador del equipo, inquietaban a la visita. Allí emergieron los reflejos del Oso Sánchez para mantener la igual en cero. Primero ante un remate cruzado y luego, en la línea, metió un manotazo salvador. Además, Sainz se mostró muy sólido y ubicado para colaborar con la resistencia verdinegra, ya que la tenencia de la pelota le duraba muy poco a Chicago, que tuvo a Gomito en el banco de suplentes para administrar su físico.

De a poco, comenzaron a aparecer Fattori y Aguirre. Y cuando ellos se conectan, crecen las chances de ganar. Tras un tiro libre de Marcos, Sainz se anticipó a la defensa y a la salida del Mehring, que sufrió el efecto del viento, para el 1-0. Como ante Chacarita, el Verdinegro convirtió en la primera situación de gol. Pero no sería el único impacto. Unos minutos después, Melo se quedó con el balón en la salida local, recorrió más de 30 metros y tras quedar cara a cara con el arquero, metió el 2-0 para dejar desorientado a los del "Gato" Esmerado.  

En los instantes finales del primer tiempo, Melo jugó su partido. Fiel a su estilo. Ese que genera amores en la República y odios en los rivales. Juega al límite. Es tan incisivo y vertical como provocador. Cada partido que juega hay un mini duelo con el lateral izquierdo adversario. Y ayer le tocó sufrirlo a Nicolás Dematei, quien fue expulsado a los 46 minutos del primer tiempo por una patada al delantero. Fue uno de esos momentos que marcan el desenlace del juego. Y así sucedió. Esa locura ayer le hizo bien al equipo. 

El hombre de menos afectó a Guillermo Brown, que contó con el ingreso del experimentado Tito Ramírez en la delantera. Sin embargo, la pelota pasó a ser controlada por Fattori y Aguirre. El golpe final sucedió a los 17', cuando Melo remató a quemarropa en el área grande y consiguió su octavo gol en el torneo, que lo transforman en el goleador del equipo. El 7 volvió a tener ese nivel explosivo que tuvo en 2014, cuando fue clave en la campaña de campeón con Pablo Guede. 

La victoria, contundente y trabajada, es otra demostración del trabajo de Rondina. Este comienzo es un buen augurio para Chicago en un campeonato desgastante y extra large como esta B Nacional, a la que le faltan 23 partidos. Una enormidad. Por lo pronto, ya se cumplió el primer objetivo: clasificar a la Copa Argentina. Este equipo volvió a demostrar valentía y carácter. Y un poco de locura...

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