HUEVOS DE GOMA

Con un jugador de menos por la expulsión de Cardozo y estando 2-0 abajo, a Chicago le alcanzaron 25 minutos de Christian Gómez en un nivel superlativo: dos goles y una asistencia a Facundo Pumpido para dar vuelta el partido ante Villa Dálmine, en Campana, y demostrar que este Torito de Sergio Rondina está más vivo que nunca. El miércoles recibirá a Atlético Paraná.

Cuando todo se venía abajo y parecía irremontable apareció él. ¿Dios? Sí, el Dios que luce una camiseta verdinegra. Christian Gómez saltó del banco y se calzó el equipo al hombro; con 25 minutos en un nivel supremo, el 10 lo empató, asistió a Pumpido para el 2-2 parcial y lo dio vuelta con un golazo.

Fue un partido con él y otro sin él. Chicago la pasó mal, casi desde el vestuario perdía 1-0 por el tanto de Juan Manuel Mazzocchi y como si fuera poco se quedó con uno menos por la roja a Marcelo Cardozo a los 16 minutos. Así y todo lo aguantó hasta que el Oso Sánchez despejó mal, descuidó el arcom Ariel Coronel le pegó desde lejos y tras un rechazo defectuoso de Ayr, el Violeta estiró la diferencia.

Pero hubo magia en Campana. Gomito frotó la lámpara o, mejor dicho, su botín derecho, y la clavó en el ángulo para descontar después de un gran centro del "Loco" Melo. Después, el ídolo de 42 años sacó un tiro libre a las espaldas de los defensores del Viola y Pumpido la desvió para poner las cosas iguales.

¿Allí terminó su accionar? No, ni cerca. En una jugada similar a la del descuento, Melo recurrió nuevamente a él y Gómez no se puso nervioso para definir; probó de zurda pero se topó con un defensor local y en el rebote la mandó a guardar con un tiro esquinado con el que nada pudo hacer Fernando Otarola. Así, el Torito demostró que está más vivo que nunca porque tiene unos huevos de Goma.

-Autor: Federico Meza.
-Fotografía: Departamento de Prensa de Nueva Chicago.

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